Corrupción, política y desfachatez. A favor de la vergüenza en la vida pública.

El sentimiento de vergüenza ha sido, y tal vez siga siendo, un elemento central en el control y regulación del comportamiento social. La vergüenza se refleja en el rostro y atenaza nuestras acciones cuando pensamos lo que los otros pueden pensar si actuamos de una determinada manera que no es socialmente aceptable.

Desfachatez

Es fácil percatarse como los niños y los jóvenes se niegan a ponerse determinada ropa, o a cortarse el pelo de determinada manera por temor a lo que puedan pensar sus compañeros. Una caída ridícula, un gesto indecoroso pillado de improviso pueden producirnos vergüenza al pensar en la imagen que estamos proyectando de nosotros mismos.

Seguir leyendo

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

La espera imaginativa

Si hiciéramos caso del “carpe diem” y otras consignas que nos invitan a vivir el momento, a desear detener el instante por su belleza, estaríamos disminuyendo nuestra potencia de existir, contrariamente al que se supone que se nos pide. Buena parte de nuestro tiempo de vida, el único que tenemos, ciertamente, lo vivimos abocados hacia el futuro, imaginando todo el goce y todo el bien que está por venir. Si la previsión (somos seres pre-visores) nos facilita la capacidad de acción, el dirigirnos hacia el futuro deseado y conseguir propósitos, la imaginación nos instala en la emoción presente del futuro que tiene que venir y queremos imaginar.

Cuando en una entrada anterior de este blog hablaba del amor como un juego solitario, me refería justamente a todo el que en el amor hay de imaginar al otro, de imaginar el camino que el amor abre, del gozo que puede haber en la espera del encuentro con la persona amada. Saborear el placer futuro, la hermosura de los instantes que están por venir, nos proporciona una satisfacción a menudo preferible a la decepción y a la cruda indiferencia hacia nosotros de los momentos presentes. No creo que sea acertado calificar esta actividad de ilusión, de pérdida de tiempo. Esta capacidad creadora y evocadora de la imaginación nos abre a espacios de realidad tan íntimamente sólidos como los de tantas otras realidades de las vidas de los individuos (generalmente aislados)

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario

Emociones y control social. (¿Control emocional?)

La mayor parte del tiempo vivimos instalados en el mundo de la vida cotidiana. Se trata, como nos ha mostrado la sociofenomenologia (A. Schüzt), de un mundo que percibimos organizado y del que raramente dudamos. Generalmente, en este “nuestro” mundo, las acciones que llevamos a cabo tienen un motivo pragmático, es decir, solemos actuar para cambiar algo del mundo o para influir en el las acciones (los comportamientos y las ideas) de nuestros congéneres. Nuestros intereses, la dominación del mundo de acuerdo con nuestros intereses, es el objeto de nuestras acciones.

Esta introspección fenomenológica no pasó desapercibida al genio griego.  Aristóteles recopiló en su Retórica (PHTORIKH) todo aquello que los griegos aprendieron sobre el arte de la persuasión. La retórica es definida por Aristóteles  como la facultad de considerar en cada caso lo que cabe para persuadir (1355b). La persuasión es un medio para poder decidir o influir en las acciones de los otros. Persuadir es conseguir imponer nuestros intereses en la vida social. Tener, podríamos decir, capacidad de influencia.

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario

¿Se ha desvanecido la vergüenza?

Recientemente, y de forma casual, transitando por la ciudad, hemos oído calificar de desvergonzadas dos situaciones:

En la primera, un individuo orinaba en un árbol sin disimulo. Una pareja que paseaba con un niño, que por edad podría ser su nieto, comentó: “No hay derecho, no tiene vergüenza”.

En la segunda, dos mujeres mayores calificaron de “desvergonzado” el comportamiento de un grupo de adolescentes que, en el metro, i en tono jocoso, se hacían insinuaciones eróticas y manifestaban en voz alta algunas de sus preferencias sexuales.

De estas dos situaciones, no queremos extrapolar que vivimos en una sociedad de “sinvergüenzas” o que se da un conflicto generacional entre la percepción de lo que resulta vergonzoso. Sí podemos afirmar que en ambos casos tenemos dos percepciones de lo que resulta vergonzoso: unos que creen que determinado hecho debería de ser vergonzoso y otros que realizan sin vergüenza lo que para los unos podría resultar vergonzoso.

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario

Angry Birds. Sobre la ira.

Por qué están tan enfadados los pájaros del popular juego “Angry birds”?

Parece ser que un grupo de cerdos les ha robado los huevos y tratan de recuperarlos y destruir a los ladrones.

Podrían haber reaccionado de otra manera que con un “cabreo monumental” a la ofensa que les han ocasionado? Había una mejor estrategia que la ira para intentar recuperar lo que es suyo? Podían no haberse ofendido y haber actuado de otra forma?

En un excelente libro sobre las emociones, What Our Emotions Are Really Telling Us (editado por Oxford University Press, 2007) Rober C. Solomon argumenta sobre algunos de estos pormenores. Nos hacemos eco de alguno de ellos.

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario

“El amor es un juego solitario”

El amor nos une a los seres queridos; atrae, enreda, ata.  A nadie se le escapa que los enamorados anhelan el abrazo, que una caricia alivia el dolor y que el olor del amor penetra hasta el corazón. Los amantes se pertenecen porque les gusta saberse uno del otro; “mío” ,“tuyo” son susurros frecuentes. Quien se enamora y se sabe correspondido es capaz de romper con todos los lazos que le atan a si mismo y a su pasado para lanzarse junto al otro hacia delante. El amor compartido promete la felicidad. En nombre del amor, o por amor, se rompen lealtades, cadenas y se buscan supuestos horizontes de felicidad. El amor, tanto presente como esperado, y aún más cuando se aspira a él que cuando se tiene, da sentido a la vida.

Y sin embargo, el amor es un juego solitario. Es como el ajedrez: puede jugarse en pareja, ese es el mecanismo del juego, pero consiste en pensar qué pensará el otro para responder a su movimientos, para obligarle a ellos o para sorprenderle. El objetivo del amor, a diferencia del ajedrez, no está prefijado y responde a valores culturales, a canales sociales y a gustos personales. En el amor no hay un claro objetivo y en buena parte es imaginado.

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario

La imaginación y el sueño, laboratorios de experiencia.

El animal humano requiere de largos años de aprendizaje (aculturación, socialización) para llegar a ser humano. Somos un ser abocado a la acción y la acumulación de experiencia (humana); un ser previsor que anticipamos y nos proyectamos en el futuro, y un ser no acabado, porque hacernos humanos no tiene un final (A. Gehlen). Los humanos tardamos entre una y dos décadas en adquirir la autonomía necesaria para movernos por nuestros mundos sociales. A diferencia de los llamados “hábitats naturales” (ecosistemas), los mundos humanos, tan plurales y tan diversos, a menudo cambian a gran velocidad y su naturaleza, lo que son, depende de nuestras interacciones-de nuestros vínculos-y de nuestras acciones en el entorno.


Hacerse adulto, hacerse un ser social, conlleva este largo aprendizaje en el que un elemento importantísimo es saber ponerse en el lugar del otro. Ponerse en el lugar del otro es saber interpretar su mente y sus sentimientos. “Sé que tú sabes que yo sé” (la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo) y simpatizar con el otro (“saber que siento como tú sientes” o “sentir que siento como tú sientes”). Lo que llamamos “tener experiencia de la vida” no es otra cosa que este proceso que nos permite entender a quienes nos rodean y actuar conjuntamente. Es evidente que los vínculos emocionales juegan un papel fundamental en este proceso que tiene lugar a lo largo de la vida pero que en la infancia tiene un momento fundamental, guiados por la experiencia (humana) de los “otros significativos” (padres, hermanos o seres más cercanos). Acumular experiencia, conocer el mundo en el que vivo, implica para los humanos un aprendizaje conjunto. Sólo podemos reconocer las emociones que sentimos junto con los demás (que nos enseñan el nombre y el contenido de eso que sentimos). De hecho, este aprendizaje nos liga indisociablement a los demás, compartimos un mundo de significados y aprendemos a reconocer lo que es valioso. Seguramente, sin emociones las cosas y las personas no nos importarían demasiado. John Elster afirma que las emociones son la materia de la vida, el vínculo más importante entre las personas y lo que nos ata a las cosas.

Seguir leyendo

Publicado en Comentario | Deja un comentario