Illouz en Barcelona. El amor, la razón, la ironia.

El lunes 21 de Febrero, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) nos permitió disfrutar de Eva Illouz. Era la tercera vez que daba una conferencia en Barcelona pero la primera vez que alguno de nosotros podía asistir. Fuimos con toda la ilusión y las altas expectativas que suscitan el hecho de poder ver, en vivo y en directo, uno de nuestros autores de referencia.

Aunque Eva Illouz dio una buena conferencia, nos “decepcionó”, en parte -por aquello de las altas expectativas-, el hecho de que la leyera prácticamente en su totalidad, y que el contenido, como lectores asiduos que somos, nos resultara excesivamente familiar.

Brevemente, la estructura y contenido de la conferencia fue el siguiente:

El objetivo era recordar la influencia de la razón en el amor, concretamente, el efecto “corrosivo” que la racionalidad (ilustrada) ha tenido en este aspecto de la vida humana. El efecto erosionante de la racionalidad en la experiencia humana ya fue visto por autores “reaccionarios” como Burke, que denunciaron que un exceso de racionalidad podía hacer tambalear la necesidad de mitos, de ilusión o, incluso, de mentiras, tan necesarias para la vida social. También Weber se incomodó ante la desaparición de la categoría de misterio.

La razón, domesticada en cada vez más esferas de la vida, supondrá la incorporación de un poderoso instrumento de cálculo en las relaciones personales y sociales. Pronto el amor dejará de ser, como se lo había venido considerando, un sentimiento irracional capaz de hacernos enloquecer, a primera vista, por la singularidad de un individuo que no es intercambiable por otro –como la mirada que descubre Isolda en Tristán y que los une irremediablemente–.

La racionalidad instrumental, tal y como Weber la describe, se incorporará en
la ciencia, en la política y en el consumo, lo que tendrá un efecto racionalizador para el amor, como tan bien ha explicado Illouz en sus libros [nos remitimos al libro El consumo de la utopía romántica].

El triunfo del psicoanálisis (a lo largo del s. XX) -y la cada vez mayor “medicalización” de la vida psíquica y afectiva– llevará a una nueva interpretación de la experiencia (amorosa) desde categorías como son la madurez mental y afectiva, la salud o el bienestar; de hecho, nada que pudiera ser compatible con la pasión amorosa y las penas del amor.

La norma de la igualdad y de la reciprocidad (en las relaciones personales y amorosas) firmemente promovida en todos los ámbitos de la vida social y política por el movimiento feminista, deconstruirá algunas de las características esenciales del sentimiento amoroso al negar las relaciones de poder (especialmente dentro de la pareja) en nombre de la simetría. La simetría introduce la métrica –y el cálculo–, en la emoción para poder encontrar las “equivalencias”.

Illouz insistió en contrastar la multitud de matices que este conocimiento experto incorpora en la vida amorosa frente al poco conocimiento del deseo del otro que había en el mundo premoderno. El comportamiento de un amante del, por ejemplo, s. XVI, nos parecería el de un perfecto idiota en su falta de estrategia de elección de pareja en lo que se refieres a “compatibilidad” (emocional y afectiva), capacidad para compartir, comprensión, etc. Cualquier revista para adolescentes, cualquier revista del corazón, da mucho más conocimiento experto –calculabilidad, racionalidad– que lo que pudiera tener en este sentido un hombre o mujer del siglo XVI. Contrariamente a lo que podríamos pensar, el hombre o la mujer premoderno se mostraría mucho más apasionado y mucho menos calculador que nuestros contemporáneos.

Las tecnologías digitales [nos remitimos al tercer capítulo, también una conferencia, del libro de Illouz Las intimidadas congeladas] son un amplificador, para las personas que se presentan y buscan pareja, de la capacidad de cálculo y control racional. Conmensurabilidad de Internet (capacidad de comparar diferentes opciones), visualización (que hace más real, más presente en el otro), maximización (de la elección, de la capacidad para escoger) y proyección de futuro (de la elección que se lleva a cabo) son algunas de las características de los espacios electrónicos de búsqueda de pareja que facilitan que nuestra elección sea percibida como la mejor posible, la más conveniente (y compatible) con nuestro self.

El resultado, la ironía, es que este exceso de conocimiento y esta potencia para
la elección nos paraliza, nos hace una especie de idiotas expertos incapaces de asumir seriamente nuestras decisiones. Seguramente, es este desencanto del amor el que nos ha llevado del amor eterno (“polvo seré, más polvo enamorado”) al amor finito, al amor circunstancialmente apasionado y conveniente.

Hasta aquí lo que en una sala repleta de gente del CCCB nos explicó Eva Illouz. Nos hubiera gustado, como grupo de investigación, contactar con ella para poder discutir alguna de las tesis que han sido para nosotros, en algunos aspectos, un punto de partida. Nos lo marcamos como un reto futuro, pero mientras tanto, en este espacio, nos proponemos abrir y mantener una discusión con sus ideas.

Acerca de comemo3

Sociology of Emotions - Research Group
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